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En vista de que el Gobierno ha dicho que no hay condiciones para continuar las conversaciones con Haití y la OEA y partiendo del supuesto de que no se va a declarar la guerra ni romper las relaciones diplomáticas, lo que procede ahora es que se busque un escenario favorable, se propongan otros temas y se involucren otros actores para salir del circulo vicioso ya conocido.
Ese escenario podría ser la Asociación de Estados del Caribe (AEC), de la cual fue secretario general por un período y pudo ser reelecto, de haberlo aceptado, el Dr. Rubén Silié, actual embajador en Haití. También fue funcionario, en otra época, el distinguido economista Miguel Ceara Hatton.
Se puede enviar a la sede de la AEC, en Puerto España, una comisión encabezada por Silié e integrada por Ceara Hatton y otros, a discutir un tratado de libre comercio con Haití, que está pendiente desde hace años, al igual que con Cuba, cuya concreción permitiría el funcionamiento de un mercado de más de 30 millones de habitantes en las dos antillas mayores.
En ese contexto, sería posible discutir proyectos de envergadura beneficiosos a los tres países, como la construcción de una carretera por toda la costa norte haitiana, especialmente beneficiosa para Haití, pero también para RD y Cuba, si se agregara un ferry que conectara el extremo occidental de nuestro vecino con la parte más cercana del Oriente cubano. Así podrían cruzar vehículos de aquí hacia Cuba y viceversa, como hoy se hace con Puerto Rico. Lo que potenciaría el turismo y el intercambio comercial, entre otros sectores en que RD tiene ventajas comparativas.
Y aprovechando la buena actitud del actual gobernador de Puerto Rico con la colonia dominicana y RD y las viejas relaciones de Cuba con Jamaica, sería posible en esta época volver hablar de las Antillas Mayores como un espacio geográfico común, como lo mencionaban los cronistas de Indias en sus libros.
Y esto podría lograrse, si hubiese voluntad política, sin peligro de fusión, cada quien en su sitio, porque todavía no se ha logrado la fusión ni entre el Noroeste dominicano y el Suroeste, no hay ni una carretera que comunique esas pobres regiones. Además, 500 años después, los cibaeños siguen hablando con la i, los sureños con la r y los capitaleños con su l. No hay fusión lingüística ni en este territorio…
El maestro de la economía latinoamericana Raúl Prebisch afirmaba hace mucho que en los procesos integracionistas la clave es ponerse de acuerdo en los renglones más importantes de la economía y lo demás vendrá por añadidura…
Si el Gobierno de Danilo Medina y el de Michel Martelly dejaran de contaminar este tema con la politiquería interna y se ocuparan de los asuntos importantes, de seguro se encontrarían soluciones a los problemas más graves.
Ese escenario podría ser la Asociación de Estados del Caribe (AEC), de la cual fue secretario general por un período y pudo ser reelecto, de haberlo aceptado, el Dr. Rubén Silié, actual embajador en Haití. También fue funcionario, en otra época, el distinguido economista Miguel Ceara Hatton.
Se puede enviar a la sede de la AEC, en Puerto España, una comisión encabezada por Silié e integrada por Ceara Hatton y otros, a discutir un tratado de libre comercio con Haití, que está pendiente desde hace años, al igual que con Cuba, cuya concreción permitiría el funcionamiento de un mercado de más de 30 millones de habitantes en las dos antillas mayores.
En ese contexto, sería posible discutir proyectos de envergadura beneficiosos a los tres países, como la construcción de una carretera por toda la costa norte haitiana, especialmente beneficiosa para Haití, pero también para RD y Cuba, si se agregara un ferry que conectara el extremo occidental de nuestro vecino con la parte más cercana del Oriente cubano. Así podrían cruzar vehículos de aquí hacia Cuba y viceversa, como hoy se hace con Puerto Rico. Lo que potenciaría el turismo y el intercambio comercial, entre otros sectores en que RD tiene ventajas comparativas.
Y aprovechando la buena actitud del actual gobernador de Puerto Rico con la colonia dominicana y RD y las viejas relaciones de Cuba con Jamaica, sería posible en esta época volver hablar de las Antillas Mayores como un espacio geográfico común, como lo mencionaban los cronistas de Indias en sus libros.
Y esto podría lograrse, si hubiese voluntad política, sin peligro de fusión, cada quien en su sitio, porque todavía no se ha logrado la fusión ni entre el Noroeste dominicano y el Suroeste, no hay ni una carretera que comunique esas pobres regiones. Además, 500 años después, los cibaeños siguen hablando con la i, los sureños con la r y los capitaleños con su l. No hay fusión lingüística ni en este territorio…
El maestro de la economía latinoamericana Raúl Prebisch afirmaba hace mucho que en los procesos integracionistas la clave es ponerse de acuerdo en los renglones más importantes de la economía y lo demás vendrá por añadidura…
Si el Gobierno de Danilo Medina y el de Michel Martelly dejaran de contaminar este tema con la politiquería interna y se ocuparan de los asuntos importantes, de seguro se encontrarían soluciones a los problemas más graves.


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