Me autodefino como un periodista interludio, porque soy testigo viviente de dos generaciones tecnológicas y escriturales: la mecánica y la computarizada. En más de tres décadas han desaparecido el sonido de las maquinillas manuales y el alboroto de la voz humana.
En 1976, todos los días, menos los sábados, pasaba por la redacción del matutino El Sol, rumbo al Departamento de Composición, donde transcribía, en una semiautomática IBM Composer, los textos mecanografiados de los periodistas. Aprendía con las correcciones de estilo hechas por Fermín Arias Belliard y Radhamés Gómez Pepín, director ejecutivo.
El 10 de enero de 1977, Gómez Pepín dispuso –motivado por los trabajos periodísticos que le presentaba- mi traslado a la redacción, para escribir notas corrientes, transmitir avances informativos desde El Sol por Radio Visión y palitear cables internacionales recibidos en dos teletipos.
Había unas 10 mesas de madera rústica con igual número de máquinas Olympia, cuyos teclados se oían con musicalidad noticiosa. El que más rápido escribía –torciendo la boca y poniéndose más serio de la cuenta- era Jaime Domínguez, quien cubría la fuente agropecuaria. Redactaba tres y cuatro párrafos, y cuando notaba fallas, sacaba la cuartilla y la tiraba al zafacón, y volvía a escribirlos. ¡Cuánta pérdida de tiempo!
El sistema mecánico o manual singularizaba por su lentitud. Seguía el siguiente itinerario: el periodista, el corrector de estilo, que verificaba la morfosintaxis, la ortografía, la puntuación y las inexactitudes, señalándolas con signos, y el titulador. Luego llegaba hasta los departamentos de Composición, donde volvían a escribirla; el corrector de pruebas o tipografías, que confrontaba el texto periodístico con la transcripción del componedor; Diagramación o maquetado (hoy diseño), Compaginación, Grabado o montaje de planchas de láminas y a Impresión.
La informatización trajo brevedad y facilidad. El primer periódico dominicano con una redacción computarizada fue El Siglo, cuya primera edición circuló el 3 de abril de 1989, con Bienvenido Alvarez-Vega como director y Alejandro Paniagua y Héctor Tineo como jefes de redacción e información.
Adicional al teclado, la computadora posee una pantalla, que corrige la ortografía y permite detectar y borrar errores, así como una impresora de papel. Este equipo está interconectado con monitores de las otras áreas, hasta la impresión, sea a presión plana, cilíndrica (rotativa) u offset.
Ellas están amenazadas por la impresión digital, en tanto que las máquinas de escribir manuales se niegan a morir. Sobreviven en la nostalgia del recuerdo – como la Remington, Olivetti y Olimpia-, y vuelven a ser utilizadas por organismos de seguridad, como la CIA, porque no pueden ser hackeadas.
Los periodistas de antes de 1989 no conocieron la computadora, ni los de ese año hacia acá la maquinilla. Los interludios o dualistas nos insertamos en las dos. Somos privilegiados!
JPM


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Asonahores dice turismo aporta el 15.9 % del PIB dominicano
Gobierno anuncia Simulacro Nacional Evacuación Terremoto
EEUU aplaude decisión de Perú de romper relaciones con Irán
Dominicana y Haití condicionan reapertura de sede diplomática
Trump asegura que EE.UU tiene municiones ilimitadas para Irán
Dominicano Juan Soto conecta cuadrangular 23 beisbol de GL
EEUU sanciona a un nieto del expresidente Raúl Castro
EEUU: Trump tacha a España como un «país arruinado»
China insta Unión Europea que cese sus amenazas unilaterales
IRAN: Guardia Revolucionaria promete respuesta ataque EEUU


