Por JUAN LOPEZ
Practicar con hechos y palabras la unidad en la diversidad, manejar las diferencias con prudencia y madurez política, saber colocar los intereses generales por encima de los intereses particulares y grupales, conseguir que la inteligencia racional se imponga a las emociones, y al mismo tiempo imponer el método de trabajo colectivo son los fundamentos que sirvieron de plataforma a los importantes triunfos que, desde el 1996, viene obteniendo el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
También el PLD ha demostrado que tiene sus objetivos claros y verdadera vocación de poder, dos importantes aspectos que le han permitido ganar cada vez más adeptos y simpatías en el quehacer de la política de nuestro país.
Como resultado de esa exitosa praxis política, el PLD tiene indiscutible control y mayoría en las instituciones que dirigen y administran el Estado dominicano.
El eufemismo “dictadura constitucional de un partido en la democracia” es la infeliz conceptualización que, desde la acera del frente, utiliza un sector con evidente resentimiento social e incoherencias políticas, para calificar los éxitos políticos y firmes propósitos que tiene el PLD para volver a ganar las elecciones presidenciales, congresuales y municipales que habrán de celebrarse el próximo 15 de mayo.
Por el contrario, esa oposición se caracteriza por propalar críticas hueras y permanentes a todo cuanto realizan los gobiernos del PLD, por carencia de propuestas objetivas y atractivas para el pueblo y por la manifiesta incapacidad de unir intereses y voluntades en una misma dirección y propósitos.
Esas son las razones por las que se dividen con tantas frecuencias e implementan un modus operandi matizado por las crisis internas, las diferencias por intereses personales las elevan a la categoría de contradicciones antagónicas y prefieren “el chiquitismo, el pequeño conuco o ser cabeza de ratón…”
Luego de la proclamación de la candidatura del Presidente Danilo Medina, el pasado 31 de enero, el panorama político, de cara a los próximos comicios, en sentido general, es el siguiente:
- a) El PLD fortalece su unidad en la diversidad y su dirección colectiva pone en práctica una verdadera sinergia política al materializar alianzas con 15 diferentes partidos (PRD, PPC, PAL, PCR, PASOVE, PTD, PRLD, BIS, PDP, UDC, PDI, MODA, PRN, PRI y el MIU), más la creación de un concierto de movimientos de apoyo en el sector externo.
- b) La oposición se fracciona y se dispersa con sus propuestas a través de 7 diferentes candidaturas presidenciales y mediante radicales confrontaciones para la formación de sus respectivas boletas congresuales y municipales.
A los incuestionables liderazgos de Leonel Fernández y Danilo Medina se le adicionó el Presidente del PRD, lo cual esclarece mucho más la diagnosis de nuestra realidad política que nos permite vaticinar la victoria, en la primera vuelta por encima del 60% a favor del PLD y fuerzas aliadas, el 15 de mayo del año en curso, gracias a lo cual se fortalecerán las libertades públicas, el estado de derecho, la democracia, la soberanía nacional y el beneplácito general del pueblo dominicano.
jpm


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