El presidente Luis Abinader anunció la construcción de “una verja perimetral” en la frontera dominico-haitiana; el Ministro Administrativo dijo que está debidamente planificada y presupuestada; que incluirá todos los medios físicos y tecnológicos para controlar las ilegalidades que ocurren en la frontera.
Esta decisión del presidente envía una clara señal: está consciente de la silente invasión haitiana y de los graves problemas que nos afectan, producto del tráfico ilegal de armas, drogas, vehículos, ganado, parturientas, etc., por no tener una frontera definida ni controlada.
RD y Haití son dos naciones en una misma isla; con enormes diferencias culturales,
económicas, sociales, políticas. Haití, desforestado, la población muere de hambre, hay poca producción, no hay orden; RD la infraestructura ha mejorado, se respetan más las leyes, el pueblo se educa, trabaja, produce.
Sin embargo, nuestros sectores agropecuarios y de la construcción están llenos de mano de obra ilegal haitiana; algunos empresarios los prefieren porque son trabajadores incansables, sin pausa; piensan en sus negocios, abogan por establecerlos en la frontera; el expresidente Hipólito Mejía dijo: “a mi lo que me gusta es la verja del desarrollo”, “proyectos que generen nuevos empleos” y cuestionó la fuente de dinero para construir el muro.
Afortunadamente, la prioridad del presidente Abinader no es proteger empresarios, sino al pueblo; por un grupito no pondrá en peligro la soberanía; ellos pueden abrir sus empresas en zona franca, en cualquiera de las dos naciones.
En la frontera lo que debemos poner es un fuerte muro estructural, de hormigón armado… ¡bien alto!; si pretenden construir una verjita, mejor que no la hagan. El muro no es la solución, pero sin tenerlo, no hay solución posible; permite saber de qué lado estoy sin tener como referencia la matita de mango del recodo; dificulta el paso de invasores; reduce los millonarios gastos mensuales.
Tranquiliza la disposición del presidente Abinader, de lograr esa meta en su gestión. Si no hay dinero, el único préstamo que no debe dejar de tomar es el de construir este muro; el pueblo cooperara. ¡Adelante, presidente Abinader!, sin vacilar, ¡con firmeza y coraje!; no amenace, “dele pa lla”;
pase a la historia con esta acción heroica, protectora de los ideales de los padres de la patria; evadida por gobernantes.
No poner el muro significa, mantener la situación actual: invasión silente, ilegalidades, conflictos, temores, inseguridad, favoritismo personalizado; como quien espera que declaren, oficialmente, la isla “una e indivisible”. Poner muro es cuidar la soberanía, pensar en la patria, no en beneficiar determinados empresarios.
El pueblo haitiano, al igual que el dominicano, necesita desarrollar sus potencialidades, progresar, ser feliz en su escenario; en sus raíces, en su núcleo de afectos; la manera más efectiva es que tomen con firmeza las riendas de sus vidas; que reciban las ayudas internacionales y empresariales en su hábitat; mientras el alto muro, con las dos banderas ondeando señoriales, simboliza los espacios y diferencias entre “dos naciones hermanas, con las cuentas claras”. ¡Adelante, presidente Abinader!
JPM


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