El asesinato de Manolo, el 21 de diciembre de 1963, fue el arribo a un dolor que se extendió hasta la Revolución de Abril de 1965, donde brilló la luz de una esperanza. Manolo fue la promesa esperada, una recapitulación, una verdadera síntesis de lo que ambicionábamos –y aún ambicionamos– para el país.

Creo, estoy seguro, que el asesinato de Manolo representó la muerte de un anhelo que se trocó en efímera utopía durante aquel glorioso abril y que, en 1966, se convirtió en lastimosa frustración con el arribo de Balaguer al poder.
Es una verdadera lástima que las nuevas generaciones no escuchen hablar de Manolo Tavárez y de nuestros amados héroes. Y ese, precisamente ese, fue uno de los mayores daños infligidos por Balaguer y los gobernantes que le han sucedido, los cuales soslayan, borran, de la historia dominicana los ejemplos donde el heroísmo y la dominicanidad fueron la sustancia primordial en la construcción de lo que somos.
jpm-am


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Asonahores dice turismo aporta el 15.9 % del PIB dominicano
Gobierno anuncia Simulacro Nacional Evacuación Terremoto
EEUU aplaude decisión de Perú de romper relaciones con Irán
Dominicana y Haití condicionan reapertura de sede diplomática
Trump asegura que EE.UU tiene municiones ilimitadas para Irán
Dominicano Juan Soto conecta cuadrangular 23 beisbol de GL
EEUU sanciona a un nieto del expresidente Raúl Castro
EEUU: Trump tacha a España como un «país arruinado»
China insta Unión Europea que cese sus amenazas unilaterales
IRAN: Guardia Revolucionaria promete respuesta ataque EEUU


