POR RAMFIS RAFAEL PEÑA NINA
La difamación es un acto destructivo que puede arruinar reputaciones, destruir familias y dañar la confianza social.
Suele ser promovida por personas sin ética, que utilizan las palabras como armas. Aunque a menudo la observamos con indiferencia cuando no somos las víctimas, cuando nos afecta directamente, la herida es profunda.
Este mal no distingue clases sociales ni profesiones y afecta a políticos, líderes religiosos, empresarios y especialmente en separaciones de pareja, donde su impacto es más devastador. L
La difamación puede destruir el núcleo moral de la sociedad: la familia.
Es esencial cuestionarnos si estamos contribuyendo al problema o buscando soluciones, ya sea a través de leyes o mayor conciencia y responsabilidad en nuestras palabras.
A menudo, cuando las víctimas son personas que nos son ajenas, justificamos la difamación, lo que convierte este acto en una inmoralidad colectiva.
Es fundamental no ser cómplices de este veneno que destruye vidas en silencio, pues cada palabra tiene un impacto significativo.
jpm-am


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