Antes de analizar ese histórico acontecimiento, deseo hacer ciertas observaciones:
No lo podíamos creer. Las minorías en EUA, el mosaico florido de grupos étnicos viviendo en los 50 Estados y territorios como Puerto Rico, así como ciudades llenas de migrantes, están en denial, o psicológicamente, negando la realidad y ¿qué paso?, ¿que hicimos mal?
La gran mayoría blanca que siempre ha estado callada deseaba un cambio, no quieren más la retórica elegante y calmada de Washington. Si miras el mapa rojo de EUA y territorios, veras que tengo razón, ciudades y municipios cabeceras, los gano Hillary en azul, pero Trump arraso desde Montana hasta el norte de Florida, donde viven los blancos, conservadores y deseosos de un cambio real, que no veían con los demócratas.
Ahora quieren ver si es verdad que el bocón y sin miedo billonario de Donald Trump cumple con sus promesas y hace América nuevamente grandiosa rompiendo con el status quo de los políticamente correctos de EUA.
Se impuso el deseo de un cambio de 360 grados.
Decir ampulosamente, como se suele hacer a menudo luego de una elección, que ganó el país o la democracia es contribuir a repetir el ciclo de la mentira, del engaño y de la manipulación. Ahora es unificar la nación dividida.
Esa es la misión de Donald y bajar la verborrea de acusaciones por una de conciliación, lo empezó al anunciar que Hillary lo llamó para concederle que había perdido y por primera vez hablo de su buena labor de 30 años.
Pero, en EUA, hace ya 100 décadas que se repite metódicamente la elección de una nueva administración cada cuatro años, y ni el pueblo es el artífice de su destino ni los representantes representan a nadie ni los comicios en absoluto han sido libres de la influenza mediática.
¿Qué eligió realmente la ciudadanía votante? Humo, no más que eso: promesas, productos bien mercadeados, imágenes mediáticas que desaparecen casi al terminar el espectáculo de las campañas electorales.
Ganó. ¿Quién ganó realmente? La población votante definitivamente no.
Los problemas estructurales seguirán tal cual. Hoy en día, el caballo de batalla sobre el que se monta el futuro presidente ni siquiera es un guion escrito por él.
Ganó Trump porque no es un político, porque no habla el lenguaje mafioso que los caracteriza, porque viene de afuera. En otros términos: ganó la anti política.
¿Qué esperar entonces? Sin dudas, un show bien montado (¿qué otra cosa puede ofrecer un empresario y celebridad de profesión?)
Solo le pido de corazón a Trump, esto.
No todo lo hecho por anteriores presidentes está mal, muchas medidas si funcionan, la misión en el 2017, cuando estés en la casa Blanca es mejorar, no derogar, please.
Haz tu muro, da empleos, dale una mejora al Obamacare y a muchas leyes que criticasteis y para eso deberás negociar y ser flexibles con los legisladores contrarios, pues en EUA, no se gobierna solo.
JPM


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