SANTO DOMINGO.- El cantautor Enrique Feliz, ganador del Premio Soberano y autor de clásicos de la música popular dominicana, realizó un emotivo y lúcido recorrido por sus inicios artísticos durante su participación en la tertulia Crónicas Musicales, espacio conducido por el periodista Máximo Jiménez, celebrado en el bar del Teatro Nacional.
Durante el encuentro, Feliz evocó su despertar creativo en la década de 1970, una etapa marcada por la canción de protesta y el contexto social y político del país durante los gobiernos de Joaquín Balaguer. Aquellas circunstancias, explicó, influyeron decisivamente en su manera de escribir y de entender la música como vehículo de conciencia y expresión social.
«Yo vengo de una generación donde la canción era una forma de decir lo que no se podía decir abiertamente. La música fue refugio, denuncia y esperanza al mismo tiempo», expresó el cantautor ante un público integrado por compositores, artistas, comunicadores y gestores culturales.
Aunque admitió no tener plena certeza sobre cuál fue su primera composición, Enrique Feliz recordó con especial énfasis algunos de los temas de su autoría que lograron ser grabados por orquestas profesionales, entre ellos «No hay esa que me lo quite», popularizado por Las Chicas del País; «Oasis», que grabó Cuco Valoy, y «Mía», interpretado por Aníbal Bravo y su orquesta.
Reconocido por éxitos emblemáticos como «El melao de Mireya» y «Creencias», Feliz también aprovechó el espacio para contrastar la realidad que vivían los compositores en décadas pasadas con el escenario actual de la industria musical, gracias a la valiosa labor de la Sociedad General de Autores, Compositores y Editores Dominicanos de Música (Sgacedom).
«En aquella época, el compositor apenas recibía un adelanto de la disquera. Los derechos de autor no eran una garantía real; Sgacedom prácticamente no existía de manera funcional», recordó. «Hoy es distinto: los autores reciben lo justo por sus obras, tanto en la radio como en las plataformas de streaming. Estamos viviendo una etapa de mayor respeto y reconocimiento gracias al trabajo del Consejo Directivo que encabeza Valerio de León», subrayó.
En ese sentido, el cantautor reafirmó el papel fundamental que desempeña Sgacedom en lo que definió como una «nueva etapa de oro» para los compositores dominicanos, al fortalecer la gestión colectiva, la defensa de los derechos de autor y la dignificación del oficio creativo.
La tertulia Crónicas Musicales, que cuenta con el respaldo de la Dirección del Teatro Nacional y el impulso de Sgacedom, se ha consolidado como un espacio de reflexión, memoria y diálogo en torno a la música dominicana, reuniendo a protagonistas de distintas generaciones para preservar y debatir su legado cultural.
Con su testimonio, Enrique Feliz no sólo repasó su historia personal, sino que también puso en perspectiva el camino recorrido por los compositores: de la precariedad y el anonimato, a una etapa de mayor justicia, visibilidad y valoración de la creación musical.
of-am


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