POR LUIS M. GUZMAN
En República Dominicana ya no basta estudiar quién vota. Esa mirada se ha quedado corta. Hay que estudiar quién no vota, por qué no vota y a quién termina beneficiando su silencio. Porque cuando la abstención alcanza niveles tan altos, deja de ser una estadística secundaria y se convierte en un actor político invisible.
Ese partido invisible no tiene presidente, no tiene local, no tiene bandera, no tiene candidato ni hace caravanas. Pero decide. Decide cuando reduce el universo de votantes reales. Decide cuando convierte la inconformidad en ausencia. Decide cuando permite que los votos organizados pesen más que los ciudadanos descontentos.
No todos los abstencionistas son iguales. Está el indignado, que no vota porque rechaza a todos. Está el resignado, que cree que nada cambiará. Está el joven que no se siente representado. Está el pobre que enfrenta obstáculos materiales. Está el emigrante que vive lejos del proceso. Está el opositor que rechaza al gobierno, pero tampoco confía en la oposición.
También está el abstencionista cansado, ese ciudadano que ha escuchado demasiadas promesas y ha visto pocas soluciones. Se cansó de discursos, de colores partidarios, de caravanas, de encuestas, de propaganda y de líderes que aparecen en campaña y desaparecen después. Su abstención no nace siempre de apatía; muchas veces nace de una decepción acumulada.

Pero el efecto político es el mismo, mientras menos gente vota, más fuerte se vuelve la maquinaria. En elecciones de baja participación, el voto duro adquiere más peso, las estructuras territoriales deciden más, los intereses organizados se mueven mejor y el ciudadano independiente pierde influencia.
Por eso la abstención suele favorecer al poder organizado. No necesariamente porque el abstencionista simpatice con ese poder, sino porque su ausencia le facilita el camino. El gobierno puede conservar su base, movilizar sus redes, administrar recursos, disciplinar estructuras y ganar sin tener que convencer a la mayoría profunda del país.
Ahí está la diferencia entre mayoría electoral y mayoría social. Un gobierno puede ganar legalmente con los votos emitidos, pero eso no significa que haya conquistado emocionalmente a todo el país. Una victoria en alta abstención puede ser válida en la ley, pero políticamente revela una ciudadanía incompleta en la decisión.
Ese punto es clave para entender el momento dominicano. El poder no teme únicamente perder votos. Teme que vote quien no votó. Teme que el ciudadano silencioso descubra que su ausencia ha servido para mantener aquello mismo que critica. Teme que el malestar disperso se convierta en participación organizada.
El gran desafío de la oposición no es hablarle solamente a su base. Es hablarle al país que se quedó en casa. Ese país no se moviliza con consignas vacías. Necesita razones, confianza, relato, esperanza y una explicación clara de cómo su voto puede cambiar la vida diaria: comida, luz, salud, seguridad, empleo, vivienda, transporte, agua y dignidad comunitaria.
La abstención también debe ser estudiada territorialmente. No basta saber cuántos no votaron; hay que saber dónde no votaron, qué edad tienen, qué sectores representan, qué los desmovilizó, qué los lastima y qué mensaje podría devolverlos a las urnas. Sin ese mapa, cualquier estrategia electoral queda incompleta.
La frase “todos son iguales” es una de las victorias más peligrosas del sistema. Cuando el ciudadano acepta esa idea, deja de comparar, deja de exigir, deja de castigar y deja de elegir. Entonces la política queda en manos de quienes sí saben exactamente para qué quieren el poder.
La abstención es el silencio que otros interpretan a su conveniencia. El ciudadano puede creer que se apartó de la elección, pero la elección no se aparta de él. Vuelve en forma de decisiones públicas, de deuda, de apagones, de precios, de inseguridad y de abandono. Por eso no votar también tiene consecuencias. Y muchas veces las pagan justamente quienes se quedaron fuera.


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Votar o no votar,that’s the name of the question/ ese es el dilema.
Como dijo el Politico…cual abstención….un paiz con el 30 porciento de sus ciudadanos en el exterior…que en su mayor parte no ejercen su derecho al Voto…..cual es la abstención…si hay un porciento de votantes fijos…que no tienen la oportunidad practica de gacerlo….