POR JOSE DIAZ NIN
La libertad o el libertinaje en nuestro país me preocupa bastante. Últimamente he venido observando cómo proliferan, en nuestros barrios, los llamados cigarrillos electrónicos: e-cigs, e-hookahs, Mods, pluma de vapor, vapeadores, Sistema de Suministro de Nicotina (ENDS) en inglés o con otros nombres.
Centenares de miles de jóvenes no ingresan a las escuelas por falta de aulas, sin embargo, en una calle, de menos de un kilómetro, usted puede encontrar cinco bancas de apuestas y ahora uno, dos y hasta tres negocios de expendio de estos malditos cigarrillos.
Con estos vaporizadores calientes los usuarios inhalan, vapor desde una boquilla, un líquido que contiene nicotina, aromas, saborizantes y otras sustancias adictivas como el Tetrahidrocannabinol (THC).
El THC puede llegar a afectar el cerebro, cambiar el estado de ánimo o de conciencia y en otros casos extremo, algunos jóvenes agregan sustancias ilegales que pueden causar irritación en la nariz, garganta, dolor de cabeza, náuseas y afectar: el aparato respiratorio, hígado, riñones y lo peor producir cáncer.
Se presentan al público en formas y tamaños variados: Cigarrillos regulares, pipas, bolígrafos, USB etc. Generalmente los usuarios no se percatan de las sustancias que inhalan y alguna publicidad dicen que no tienen nicotina, pero sí la tienen y esta publicidad, por las redes, o por los frentes de los negocios de expendio, puede inducir a los jóvenes para que consuman estos vaporizadores.
Instituciones como la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro de Prevención y Control de Enfermedades de los Estados Unidos han hecho estudio sobre el uso de los cigarrillos electrónicos.
Según esos estudios el número de “vapeadores” ha aumentado vertiginosamente y se estima, hasta el año 2017 en unos 40 millones. Así también el gasto en cigarrillos electrónicos está creciendo y se estima, para este mismo año en unos 25 mil millones de dólares.
Entre otras razones en el uso de estos vapeadores está la disminución del tabaquismo, aunque ciertamente se utilizan como forma de diversión y en algunos usos agregan sustancias que podrían afectar la salud, no solo del que inhala; sino también del fumador pasivo en este caso.
En dicho estudio la OMS también advierte que, aunque algunos cigarrillos no emiten humo igual que el del tabaco a veces no se percibe las emisiones del aerosol y se exponen a la gente, o fumador pasivo, conteniendo sustancia nociva.
La OMS también advierte que la venta y publicidad, muchas veces engañosa, de dichos cigarrillos electrónicos deben ser reguladas para cortar de raíz el consumo del tabaco, el captar clientes y un propósito esencial el de proteger las generaciones futuras.
Si queremos un mundo mejor, vivir en un planeta sin contaminaciones, sin calentamientos, con gentes sanas, con menos enfermedades y con jóvenes inteligentes y progresistas, estos países, dominados por las redes y por empresarios inescrupulosos, tendrán necesariamente que legislar en el sentido de limitar la propaganda y la venta de estos alucinógenos.
jpm-am


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