Según el Foro Mundial de los Refugiados, apenas dos años atrás (2022) en Europa se emitieron cerca de 3.7 millones de nuevos permisos de residencia en los Estados miembros de la Unión Europea (UE), sin incluir los que llegaron de Ucrania por la invasión rusa. En el 2021 (un año antes) fueron otorgados a unos 2. 9 millones. Y en el 219, a unos 3 millones.
Quiere decir, que a principios del 2022, había unos 23.8 millones de personas que no eran nacionales de ningún país europeo. Eso representaba un 5.3% de los 447 millones de habitantes de la UE para ese entonces. De esos, un 75% vivía en Alemania, España, Francia e Italia.
El fundamento de esta creciente inmigración, descansa en el hecho de que la población de Europa se redujo unos 500.000 personas en 2019, conforme a los datos proporcionados por la comisión europea. Esto se debió esencialmente, a que el número de muertes de europeos para ese entonces, superó significativamente al número de nacidos.

Es claro que eso ha provocado una escasez de mano de obra, la cual ha sido cubierta en gran medida por los inmigrantes. Hasta ahí todo va bien, excepto cuando examinamos la procedencia (y la calidad) de esa inmigración, que no solo suple de mano de obra a la escasez de trabajadores europeos, sino que sirven de reemplazo a los que ya se jubilaron, y que con sus aportes mantienen a flote tanto la fuerza laboral como el sistema de pensiones.
Su gran error (en mi opinión), radica en el hecho de que, si bien es cierto que Europa sigue necesitada de más reemplazos (nuevos trabajadores) para mantener a flote su fuerza laboral y su seguridad social, en vez de ver hacía América Latina, siguen prefiriendo traer millones de musulmanes radicalizados, en su mayoría gente que no está dispuesta a adaptarse a las reglas de los países receptores, sino que han llegado para imponer sus hábitos, costumbres y su religión (imponer la sharía).
Mientras que el inmigrante procedente de América Latina llega a Europa a trabajar, respeta las leyes y sus constituciones; y no trata de imponer sus creencias religiosas y costumbres, los mulsumanes de Africa y el medio oriente, llegan allí con dos objetivos: Trabajar (o vivir de las ayudas de los gobiernos), y promover el Islam (Islamizar europa), para que algún día allí se establezca la Sharía.
Una lucha en el propio suelo europeo, entre su sistema legal y el sistema legal musulmán (sharía), que dichos inmigrantes pretenden imponer en toda europa (Un problema que sigue creciendo exponencialmente).
jpm-am


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Asonahores dice turismo aporta el 15.9 % del PIB dominicano
Gobierno anuncia Simulacro Nacional Evacuación Terremoto
EEUU aplaude decisión de Perú de romper relaciones con Irán
Dominicana y Haití condicionan reapertura de sede diplomática
Trump asegura que EE.UU tiene municiones ilimitadas para Irán
Dominicano Juan Soto conecta cuadrangular 23 beisbol de GL
EEUU sanciona a un nieto del expresidente Raúl Castro
EEUU: Trump tacha a España como un «país arruinado»
China insta Unión Europea que cese sus amenazas unilaterales
IRAN: Guardia Revolucionaria promete respuesta ataque EEUU


