Nos estamos dando cuenta de que existe un victimismo crónico y generalizado en los que dirigen Haití. Se sienten víctimas y según ellos, los únicos culpables de sus males son los dominicanos, así lo dan a demostrar.
El pesimismo se apodera de los haitianos y siempre los demás son los culpables. Su diplomacia consiste en constantes quejas internacionales y de acusaciones infundadas, a eso le llaman «diplomacia».
Las naciones no progresan con actitud de mendigar, sino con políticas de estado firmes. Debe existir una visión clara de nación y olvidarse de las dádivas internacionales, que muchas veces o generalmente, salen a muy alto costo.
El victimismo es una forma de manipulación y lamentablemente el pueblo haitiano ha convertido el victimismo en política de estado y lo peor de todo: nos quieren hacer sentir culpables de sus desgracias.
La política haitiana es pasiva hacia sus males internos, pero agresiva hacia lo externo. Ahora es frecuente ver el «portavoz cachivache» con sus “chisme tuit” y sus estratagemas de ataque hacia el Estado dominicano. Cuando se ataca la figura presidencial de una nación, se está atacando a la nación dominicana. Ninguna nación que se respete debe permitirlo.
Hay que aclarar, que el Estado dominicano gasta en salud y educación básica y media en nacionales haitianos, más que lo que gasta su país en ellos. Para que se tenga una idea clara sobre la educación, y solo en el nivel superior, la principal universidad de Haití registra veinte mil estudiantes matriculados y según el Observatorio Dominico-Haitiano y el Banco Central, en República Dominicana se sitúa en doce mil el número de estudiantes haitianos matriculados.
Ese país no progresará sin actitud, introspección, autodisciplina y sin dejar de concentrarse en la nación de Duarte. El liderazgo haitiano debe ser nacionalista; el nacionalismo no mendiga, porque el que ama a su país busca el progreso en su país, no en otro.
Sus líderes deben concentrarse en su patria y no llegar al acoso de los que sí trabajan por sus pueblos. La nación de Louverture no merece eso; la misma nación que fue clave para la libertad de la patria de Bolívar y de otras más, no merece mendigar paz y libertad.
Los dirigentes haitianos deben enfocarse y olvidarse de República Dominicana como destino. El pueblo haitiano es trabajador en demasía, copien de modelos de otras naciones que del desierto y piedras se concentraron en ejecutar un proyecto de nación.
Finalmente, dejen al pueblo dominicano en Paz. El pueblo dominicano no exporta guerras ni conflictos, tampoco invade naciones. El pueblo dominicano siempre ha defendido su nación contra cualquier tipo de invasión o imperio, la historia está ahí, les invito a leerla y si es posible a releerla. Los enemigos de la soberanía deben saber que de ahora en adelante el nacionalismo crecerá…
jpm-am


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