Debido al caso aún abierto en la justicia, lo mejor que hizo el exministro de Obras Públicas Gonzalo Castillo fue aclarar temprano que ponía fin a sus aspiraciones y que no volvía a ser candidato presidencial.
Hasta entendible, porque ¿se imaginan el tranque si una candidatura suya en las pasadas elecciones hubiera coincidido con una eventual sentencia condenatoria? En la ocasión, el hombre acompañó el anuncio con una carta de renuncia a la membresía del comité político del PLD y le siguió un notorio ausentismo de las actividades partidarias.
Porque su caso no envolvería la magnitud ni nivel de escándalo que el órgano acusador le atribuye a otros de exfuncionarios y de familiares del expresidente Medina, hay quienes piensan -como el amigable componedor Alejandro Cruz- que Gonzalo debió pararse a echar el pleito como candidato de nuevo en el torneo nacional del 24, no ahora y con miras al evento del 28, porque las razones que pudo alegar cuando dijo aquella vez que no volvería a aspirar siguen vigente.
Si aquella vez, con toda la “logística “y peso del poder detrás, cosechó mala experiencia y perdió dinero, ¿qué lo habría llevado ahora a cambiar de opinión y a volver atrás su anticipo?

La primera vez -y motivando la fractura interna y consiguiente salida del poder del PLD- su nombre fue sacado del sombrero por Medina. De repetirse la historia y ser impuesto por el jefe de la organización, como hay sospechas, se toparía con la realidad de un Abel Martínez que fue el candidato del 24 y con un Francisco Javier salió temprano al terreno y que, de cerrarles el paso, lo menos que éstos -y otros- pudieran hacer con una candidatura de Castillo es apostarle en contra.
Para algunos – y en especial para Cruz-, la sorpresiva vuelta atrás de Gonzalo solo podría obedecer a que, a este, en una combinación Danilo-gobierno, le hayan “arreglado el mundo” con el tema judicial.
Al respecto, si no hay evidencias, al menos habría coincidencias que mueven a sospechas. Ejemplo, el que Medina torpedee los aprestos de una alianza amplia de la oposición, en aparente “ayudita” al sector oficial. También la versión –no comprobada, pero tampoco desmentida por Palacio ni por el PRM- de que Gonzalo desayunó en la casa de gobierno con el presidente Abinader al salir de prisión, tras coordinación del reformista Modesto Guzmán.
De todos modos, el retorno de Gonzalo a ruedo -pese a ser probable que no recorra todo el trayecto- no pasaría de ser un segundo invento de quien tiene la sartén por el mango en el PLD. Como también podría verse como otro intento fallido – y sin sentido- el de Margarita ir como segunda a bordo en un proyecto encabezado por Castillo.
encar-medios @hotmail.com
JPM


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