Para nadie es secreto que el cambio climático es una preocupante y cruda realidad que el mundo debe enfrentar.
Los científicos sostienen que los desastres naturales son cada vez más recurrentes, mayores y letales. Tenemos, por ejemplo, lo ocurrido el pasado febrero, en la ciudad brasileña de Petrópolis, donde cientos de personas murieron debido a torrenciales aguaceros que duraron seis horas y dejaron 260 milímetros de agua.
Desde hace tiempo nos hemos motivado a estudiar los temas medioambientales y de sostenibilidad. Es por ello deseo conozcan lo que son las “Ciudades Esponja”, título que, no niego, me impactó y quise que ustedes conozcan. Son posibilidades técnicas y científicas para enfrentar torrenciales lluvias y sacar el mayor provecho a las mismas. Se trata de ciudades que utilizan tecnología que permite absorber el agua para almacenarla, descontaminarla y utilizarla para riego o limpieza.
Se estima que en China para el 2030 un 70 por ciento del agua fluvial será reutilizada.
La necesidad de soportar desastres naturales y sacar provecho de ellos, ha llevado a urbanistas y diseñadores a idear ciudades inteligentes y sustentables. Este concepto tuvo su origen en China y se atribuye su creación al reconocido diseñador urbano Yu Kongjian , quien es decano de la Facultad de Arquitectura y Paisaje de la Universidad Nacional de Pekín.
En este tipo de ciudades, es utilizado un pavimento impermeable con adoquines y ladrillos, con superficie porosa, capaz de absorber el agua lluvia. El agua recuperada por medio de placas absorbentes es sometida a proceso de biorremediación o descontaminación de microrganismos, el cual estará ayudado por jardines pluviales y sistemas de bioretención. Una vez el agua está descontaminada, una parte se regresa al flujo natural y otra se almacena para riego y limpieza durante momentos de sequía.
Para desarrollar este sistema, el diseñador asiático sigue el principio físico de que: “No se puede luchar contra el agua, hay que dejarla ir”. De esta manera, se busca darle mayor flujo natural posible para que termine en el mar.
Este proceso se divide en tres etapas:
La primera llamada la “Fuente”, momento en que la ciudad absorbe los primeros litros de agua que caen.
Luego se pasa a la segunda etapa, en la cual en vez de fluir hacia los ríos y mares, se ralentiza su curso para poder tratarla con descontaminantes.
La tercera y última etapa es la de ‘’Fregadero’’, en la que una vez tratada y almacenada, el agua sobrante que no va hacer utilizada, vuelve a su curso natural, ya sea un rio, lago o mar.
Yu Kongjian, busca asegurar un beneficio paralelo como la creación de espacios verdes, el impulso de la flora y la fauna autóctona, anulando los acueductos de cemento.
La absorción del agua generaría las condiciones óptimas para la aparición de plantas y animales.
Aplaudimos este avance tecnológico de China, esperanzados de que esta dinámica urbana pueda ser traída a la República Dominicana mediante algún tipo de acuerdo o cooperación, ya que mejoraría la calidad de vida de nuestra gente, principalmente en aquellas ciudades o campos muy vulnerables a estos fenómenos naturales.
Si bien es cierto la COVID-19 ha desplazado los asuntos relativos a la emergencia climática es urgente que la agenda global vuelva la cara a ellos.


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