Por ALEJANDRO ALMANZAR
Chin a chin, los políticos han entrampado al país, conformando una especie de mafia política, que le garantiza impunidad, dinero, y poder a unos pocos. El mejor ejemplo lo constituye el llamado voto preferencial, un sistema antidemocrático y excluyente.
Con la boleta única, el ciudadano sólo votaba por un partido, mientras el voto “preferencial” da más opciones. Esto suena lindo, pero al mismo tiempo que amplía la capacidad de elegir, también priva al pobre de alcanzar una posición electiva.
Esto así, porque para la candidatura a senador, diputado o regidor, se requiere de una inversión millonaria, donde sólo quienes se han robado el dinero del Estado, o forman partes del narcotráfico, tienen garantizadas esas posiciones.
Con el voto preferencial, se perdió el consagrado derecho constitucional de elegir y ser elegido, rompiendo patrones democráticos. El candidato se impone a fuerza de dinero, sin que nadie sepa de dónde provienen esos cuantiosos recursos.
Para tener un ejemplo, una candidatura a regidor requiere de más de 10 millones de pesos, para diputado, 30 o 40, y la senaduría, hasta 120 millones, de acuerdo a cálculos suministrados por entendidos en la materia.
Distraídos en temas baladíes, que la clase dominante mete y saca de los medios de comunicación a discreción, el país quedó entrampado con el famoso “voto preferencial”, en el que mafiosos, corruptos y narcotraficantes llevan la de ganar.
Dando palos a la ciega, fruto de la inmediatez, grupos interesados crearon el actual sistema electoral, con el cual nadie sabe si regidores, diputados y senadores son financiados por el narcotráfico o el crimen organizado.
Es así como un pequeño territorio de 48,500 km2 lo han dividió en 32 Provincias, no para hacer eficiente al Estado, si no, para repartirse entre ellos el presupuesto de la nación, mientras las personas honradas se hunden en todo tipo de carencia.
La clase política ha ido creando un imperio de mafiosos y delincuentes, donde las personas de bien no tienen derecho a vivir, debiendo usar cualquier medio para buscar sobrevivir en otras latitudes, sin importar preparación académica.
¿Qué hijo de Los Mina puede ocupar un asiento en su Ayuntamiento o el Congreso? Bajo este esquema, ningún pobre de Quisqueya será regidor, diputado, o senador. La sociedad no puede vivir indiferente ante un sistema electoral aberrante.
Es importante saber de dónde provienen los millones de pesos que esos aspirantes invierten para ser elegidos en esas posiciones. El sistema político amerita ser reformado, para lograr la igualdad de condiciones con una Democracia incluyente.
No es posible hablar de Democracia, si los políticos secuestran los procesos electorales valiéndose del dinero. A los candidatos presidenciables con posibilidades, los patrocinan grupos económicos, aunque algunos usen recursos del narcotráfico.
Nadie sabe quiénes financian a regidores, diputados y senadores, lo que sí sabemos es que no son producto de la voluntad popular, si no, de un dinero que su procedencia no está del todo clara, a través del voto preferencial.


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