Con el propósito de procurar solución a los problemas que vienen aquejando a los dominicanos en los últimos años, el presente gobierno ha promovido la firma de diferentes “Pactos Nacionales” con los diversos sectores que conforman la sociedad dominicana.
Así vemos cómo se han venido firmando los pactos relacionados con la crisis haitiana, el sector eléctrico, el agua, la reforma del Estado, la salud, la seguridad ciudadana, productores nacionales, entre muchos otros.
Todo ello, independientemente de los diversos pactos firmados en las diferentes Mesas de Trabajos desarrolladas en el Diálogo Nacional del Consejo Económico y Social celebrado en el año 2021.
Sin embargo, a pesar de la firma de estos pactos, podemos ver que los problemas que dieron lugar a la firma de los mismos aún persisten, o se han recrudecido.
Hay serias deficiencias en los servicios de agua, se mantienen, o empeoran, los inconvenientes con el suministro de energía eléctrica, los problemas haitianos persisten, la producción en los campos languidece, así también, siguen precarios la mayoría de los servicios que se prestan desde el Estado.
Debemos reconocer que los pactos nunca dejarán de ser deseables y provechosos, es la verdad, pero ellos por sí solos no resuelven ningún problema. Son las políticas públicas correctas y oportunas las que resuelven los problemas, no los pactos “per se”.
Cabe resaltar que un “buen pacto” que da lugar a una mala política pública incrementa los problemas. En cambio, una ausencia de pacto, o un “mal pacto” que genere una buena política pública resuelve los problemas que se procura afrontar.
Preguntas
Conviene hacer un alto y preguntarnos: ¿El pacto ha sido efectivo en la solución del problema para el cual se firmó? ¿En qué términos? ¿Qué efectos ha tenido realmente el pacto en relación al segmento de la población al que estaba llamado a impactar, y en general, a la sociedad en su conjunto? ¿Se han alcanzado realmente los objetivos que se perseguía? Estas son algunas de las preguntas que pretende responder la evaluación que habría de llevarse a cabo a los pactos y convenios firmados por el gobierno con diferentes sectores.
Sin ánimos de ser pesimista, pero hay que reconocer que en nuestro país han fracasado casi todos los intentos que se han hecho con el propósito de lograr una gran concertación para el desarrollo de diversos sectores económicos o sociales.
Los mismos participantes parece que van a la mesa de diálogo con el puñal debajo de la manga de la camisa. Nadie tiene confianza en el otro. Se busca imponer su propia agenda, pero nunca una nacional.
Los dominicanos necesitan de un gran acuerdo nacional. Pero ese acuerdo y sus planteamientos tienen que ser reales, efectivos, tangibles y evaluables.
Mientras tanto, los problemas se agravan hasta que estallan, con el alto riesgo de que luego no exista retorno. ¿Y los Pactos Firmados? ¡¡Bien gracias…!!
jpm-am


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