En el presidente Luis Abinader se conjugan dos condiciones esenciales que deben pautar el accionar de cualquier líder político, cívico o militar en cualquier parte del mundo, y en cualesquiera circunstancias de su existencia terrenal: la nobleza interior y el pragmatismo cotidiano.
Se trata, a mi juicio, de que nadie podrá ser un exitoso gobernante, un efectivo líder político, social o militar, si su vida y su accionar transcurren en las caricias de lo bonito, de lo agradable a lo exterior, desdeñando la praxis imperativa, que marcaría y aseguraría el éxito oportuno para la colectividad.
Es que el ejercicio político no está construido para abrazar sueños eternos, para dibujar arcoíris en el aire, para escribir o musitar poemas hermosos, olvidando los hechos y realidades del ahora, y las coyunturas y decisiones provechosas del futuro inmediato para las grandes mayorías.
Lo primero es hermoso, me refiero a la nobleza interior, a los buenos principios, la decencia y honestidad; al sagrado compromiso patriótico, la vocación de servicio y responsabilidad en la conducción de las cosas públicas. Pero lo segundo, el pragmatismo, podría ser una coyuntura especial, determinante para alcanzar el éxito rotundo.
Si esto no fuera así, tendríamos que preguntárselo a Winston Churchill, Nelson Mandela, José Francisco Peña Gómez y Joaquín Balaguer (T), entre otros grandes lideres políticos de otras latitudes y de esta tierra bendecida y protegida por la virgen de la Altagracia.
Ellos fueron arquitectos y conductores de grandes jornadas, inspiradores de multitudes y realizadores contundentes de hechos y obras tangibles e intangibles, porque supieron soñar, pensar, actuar y pactar decisiones oportunas, en circunstancias especiales.
Y pienso yo, que esa circunstancia especial la tiene hoy de frente el presidente y líder Luis Abinader de cara a las triples elecciones del año próximo. Él tiene magnífica valoración (68%), pero como candidato a la repostulación para el 2024 su situación es diferente, es buena sin embargo debe eliminar el stress de una segunda vuelta.
Y esa incertidumbre la eliminaría, de cuajo, concretando un pacto, una alianza temprana, ahora con los partidos Revolucionario Dominicano (PRD), y Reformista Social Cristiano (PRSC) los que les asegurarían un 6% del electorado nacional, suficiente para pasar sin arrugas en la primera vuelta electoral, repicando así los tambores del cambio, de la paz social, el crecimiento económico y el desarrollo integral de las grandes mayorías nacionales.
A mi juicio, con el PRD y Miguel Vargas y el PRSC y Quique Antun, no le será difícil entenderse y arribar a un acuerdo favorable para las tres organizaciones políticas y para el pueblo dominicano, en sentido general. Y es que, en política hay que tomar las decisiones convenientes, en el momento que la coyuntura así lo demanda.
Este paso de alianza que debería dar el presidente Luis Abinader, unido a su gran gestión de gobierno, en sentido general, allanarían el camino a un triunfo electoral contundente del partido Revolucionario Moderno en mayo del próximo año. Hágalo, presidente y todos ganaremos.
JPM


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Asonahores dice turismo aporta el 15.9 % del PIB dominicano
Gobierno anuncia Simulacro Nacional Evacuación Terremoto
EEUU aplaude decisión de Perú de romper relaciones con Irán
Dominicana y Haití condicionan reapertura de sede diplomática
Trump asegura que EE.UU tiene municiones ilimitadas para Irán
Dominicano Juan Soto conecta cuadrangular 23 beisbol de GL
EEUU sanciona a un nieto del expresidente Raúl Castro
EEUU: Trump tacha a España como un «país arruinado»
China insta Unión Europea que cese sus amenazas unilaterales
IRAN: Guardia Revolucionaria promete respuesta ataque EEUU


