De acuerdo con el párrafo único del artículo segundo de la Ley de Autonomía Universitaria, 5778-61, del 31 de diciembre del año 1961, la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, goza del Fuero Universitario, al establecer que “Se delimitará el recinto Universitario en el cual no podrá penetrar autoridad alguna sin permiso o sin el asentimiento de la autoridad universitaria competente”.
El propósito del Fuero Universitario, era y es, impedir que las personas con ideas diferentes al poder de turno, puedan ser perseguidas, apresadas o dañadas, para acallarlas. En una academia de ciencias está permitido el debates de las ideas y en consecuencia, la exposición en libertad de las mismas y nadie puede, ni debe ser excomulgado por pensar de manera diferente.
La responsabilidad de que el ejercicio de fuero no sea usado para convertir la Universidad en recinto que proteja, a ratas, alimañas y delincuentes, es de la exclusividad de sus autoridades y de su cuerpo profesoral, que al constituir la mayoría absoluta del Consejo Universitario, así como de los Claustros: Menor y Mayor, deben tomar las disposiciones de lugar para impedirlo, así sea, la de acudir en busca del auxilio de las autoridades de la nación.
En la Universidad, como centro de pensamiento y entidad promotora de los valores y principios de la democracia, no puede, ni debe, prohibirse el derecho a la protesta, bajo ninguna circunstancia, obviamente nos referimos a la protesta cívica, que educa y genera conciencia ciudadana que se manifiesta respetando del derecho de quienes entienden que no deben asumirla.
Los actos vandálicos que con regularidad y sin explicación aparente se suceden en la Sede, centro y recintos de la Universidad y en los cuales se daña la propiedad pública y privada, que obstaculizan el libre tránsito, que agrede a ciudadanos y que avanzan la construcción de una mala imagen de la institución académica, no pueden considerarse como protestas cívicas y menos legitimas.
Frente al vandalismo, que pretende disfrazarse de protesta en reclamo de reivindicaciones, la autoridad universitaria tiene que actuar con la debida responsabilidad, denunciando a sus promotores en el seno de la sociedad, expulsándolos de la academia en caso de que pertenezcan a la misma y querellándose formalmente ante el Ministerio Publico para que los aleje de la academia.
Las recientes declaraciones de la Doctora Emma Polanco, rectora de la UASD, ante la reedición de la vieja práctica de algunos grupos externos con conexiones a internas y que escogen la Universidad como centro de sus acciones irresponsables, tiene que ser respaldada por la comunidad universitaria, por la sociedad dominicana, por la gran prensa nacional y desde luego por las autoridades del gobierno.
Educar con calidad, requiere también, de un ambiente agradable, confortable y seguro. Garantizar que así sea, es responsabilidad de todos y las autoridades universitarias, con la señora rectora a la cabeza, han dado el primer paso, acompañémosla en esta noble y decorosa tarea para preservar la vida y los bienes, de los hijos del pueblo dominicano.


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