Escuchar artículo
La iglesia católica no puede voltear la cara ante los constantes actos de violencia contra niños propiciados por sacerdotes. Atentar contra la dignidad de un niño o niña, es una afrenta al mensaje de Jesucristo. No solo basta con la sanción judicial que amerita un caso de esa naturaleza, sino que los religiosos tienen la obligación de hacer algo más que un simple mea-culpa.
La iglesia tiene que hacer modificaciones en la norma de conducta de sus sacerdotes, y comprender que están fallando en su fe. Un sacerdote debe ser un conductor de creyentes. Debe cumplir con el papel de ser la luz en momentos de tinieblas, cuando el ser mortal necesita una comunicación con Cristo.
Un solo sacerdote que falle, carcome el sistema por el cual tomó votos. En la República Dominicana hemos tenido muchos casos de sacerdotes implicados en violaciones y hasta asesinatos de niños y adolescentes, por lo que es hora de parar estas barbaridades.
No es momento de darse golpes en pecho, sino de decir la verdad. Ya lo dicen las escrituras dando a conocer el principio cristiano de que Conoceremos la verdad y la verdad nos hará libres. No solo es la expulsión de un cura implicado en violaciones o asesinato, también la estructura que lo formó debe dar explicaciones a la sociedad.
Altos miembros del clero, desde un Nuncio hasta sacerdotes de abajo y de arriba, han abusado de niños y niñas dominicanos y todo ha quedado sin sanciones ni explicaciones. Son falsos profetas. No puede ser un representante de Cristo, el que ofende la dignidad de un niño. No puede haber apoyo a un violador, ni tratarlo con manos de terciopelo, y hasta voltear la cara, para no ver la verdad.
El apóstol Mateo da a conocer la especial atención que Cristo tenia para los niños y lo cita cuando pide: dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidaís, porque de tales es el reino de los cielos. Aún más, el apóstol Mateo dice que: cualquiera que haga tropezar a algunos de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.
La iglesia tiene que revisar la convivencia de sus curas con la comunidad. En el siglo 21 no puede existir el celibato, que impide que los sacerdotes formen familia. Las escrituras no condenan la formación de familia, el reproducirse y crecer, sino los métodos aberrantes como es la violación de menores de edad.
Los pastores evangélicos-cristianos se casan y tienen familia y son ejemplos de su comunidad. Así les toca a los curas, para que puedan tener una integración total con sus fieles. Jesús habló de los falsos apóstoles, y pidió que ignoren a los que le rinden pleitesía, con un corazón y pensamiento negros.
No acepto a falsos profetas, violadores de las escrituras, y me quedo con el mensaje divino que reza: Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.
JPM


Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca
Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca
Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto
Asonahores dice turismo aporta el 15.9 % del PIB dominicano
Gobierno anuncia Simulacro Nacional Evacuación Terremoto
EEUU aplaude decisión de Perú de romper relaciones con Irán
Dominicana y Haití condicionan reapertura de sede diplomática
Trump asegura que EE.UU tiene municiones ilimitadas para Irán
Dominicano Juan Soto conecta cuadrangular 23 beisbol de GL
EEUU sanciona a un nieto del expresidente Raúl Castro
EEUU: Trump tacha a España como un «país arruinado»
China insta Unión Europea que cese sus amenazas unilaterales
IRAN: Guardia Revolucionaria promete respuesta ataque EEUU

