POR ANTONIO ALMONTE
Los mayoristas de gasolina y gasoil en la República Dominicana son menos de una docena y entre ellos los principales son: Shell, Texaco, Esso e Isla.
En las naciones que no cuentan con una refinería de petróleo o, si la tienen, su capacidad está muy por debajo de la demanda nacional de combustibles refinados –como Panamá, Salvador, Costa Rica, Honduras, Guatemala, etc- los mayoristas o distribuidores son los mismos que importan los combustibles.
En esos países el margen bruto de comercialización que le reconoce el Gobierno al mayorista se destina a cubrir los costos de importación que incluye flete marítimo desde el país de origen, seguro marítimo, costos financieros, pago de uso de terminal portuaria, merma o perdidas por temperaturas y los costos de almacenamiento y gestión previo a la venta a los detallistas.
En nuestro país, los llamados mayoristas no son importadores de gasolina ni de gasoil, apenas tienen una muy limitada capacidad de almacenamiento, y sin embargo cobran un margen por galón mucho mayor que el que reciben los mayoristas importadores en las naciones citadas.
Ese margen en Centroamérica oscila entre 3 y 4% del precio final de cada galón de venta al público, mientras que en nuestro país es de cerca del 6.5%.
En realidad, los mayoristas criollos les compran el combustible a la Refinería y lo revenden a las bombas de gasolina con un 15% superior a lo que compraron. Como se ha dicho, ese margen no se justifica, porque ellos no enfrentan costos de importación y apenas si almacenan.
Cuando al precio de venta de la refinería se le suman los impuestos, el margen de los mayoristas, el margen del transportistas y el margen del detallista, se encuentra un precio final que es más del doble del original y, por esa razón, el 15% del precio de la Refinería equivale al 6.5% del precio final en la “bomba”.
La que verdaderamente trae al país gran parte, cerca del 30%, de la gasolina y el gasoil que consumimos, y refina el resto de la demanda en sus instalaciones de Haina, es la Refinería, no los mayoristas privados.
Es la Refinería la que cubre todos los costos de importación y gran parte de los de almacenaje.
Pero los mayoristas son también detallistas, dueños de numerosas estaciones de gasolina y gasoil, negocio en el que reciben otro margen de entre 10 y 11% del precio final de cada galón.
Finalmente, los mayoristas son también transportistas, y propietarios de flotillas de camiones cisternas para transportar los combustibles desde la Refinería a las estaciones. Por ese transporte el Gobierne le autoriza cobrar un margen de 2.5% del precio de cada galón transportado. Ese margen típicamente ronda entre 1 y 1.5% en otras naciones.
En conclusión, la pareja formada por el Gobierno (vía los impuestos) y los mayoristas (vía sus numerosos y elevados márgenes) son los grandes responsables del elevadísimo precio de la gasolina en el país, en claro perjuicio del consumidor.


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