POR YANET GIRON
La moneda de un peso dominicano continúa teniendo pleno valor legal en la República Dominicana. No ha sido retirada de circulación ni declarada sin vigencia por el Banco Central. Mientras una autoridad competente no disponga lo contrario, sigue siendo dinero de curso legal y, por tanto, debe ser aceptada como medio de pago en cualquier transacción.
Sin embargo, en la práctica, muchos choferes del transporte público y algunos comerciantes se resisten a recibirla. Cuando una persona intenta pagar un pasaje o completar una compra con monedas de un peso, con frecuencia enfrenta negativas, gestos de molestia e incluso expresiones ofensivas. Se rechaza así un dinero que conserva exactamente el mismo valor con el que fue puesto en circulación.

El problema afecta principalmente a los sectores más vulnerables. Quienes viven del día a día suelen reunir su dinero moneda por moneda para cubrir necesidades básicas. Para muchas personas, cinco monedas de un peso pueden representar la diferencia entre completar el pasaje para llegar al trabajo, regresar a casa o cumplir con un compromiso impostergable.
El valor del dinero no depende de su tamaño, sino del respaldo legal que lo sostiene. Si cien personas entregan una moneda de un peso cada una, se reúnen RD$100. Esa cantidad puede utilizarse para completar el pago de un pasaje, comprar un botellón de agua en algunos sectores populares o cubrir el monto que falte en una compra. Peso a peso, las monedas se acumulan y conservan exactamente el mismo valor que cualquier billete.
Lo preocupante es que hemos normalizado el rechazo a las denominaciones más pequeñas. En lugar de facilitar las transacciones, se dificulta la vida de quienes hacen grandes esfuerzos para administrar recursos limitados. Una práctica aparentemente simple termina afectando a quienes menos tienen y más dependen del efectivo para subsistir.
Aceptar todas las denominaciones monetarias es también una muestra de respeto. Respeto a la ley, al sistema económico y, sobre todo, a la dignidad del ciudadano. Nadie debería ser avergonzado por pagar con dinero legítimo, independientemente de si lo hace con billetes o con monedas reunidas con sacrificio.
Mientras el Banco Central mantenga la moneda de un peso en circulación, su valor debe ser reconocido por todos. Rechazarla es desconocer el esfuerzo de miles de dominicanos que, peso a peso, construyen su sustento y sostienen con dignidad la economía nacional.
jpm-am


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es que la inflacion se carga a la moneda
CORROBORO… EN EFECTO, LA UNIDAD MONETARIA, EN FORMA DE MONEDA, YA PERDIÓ SU FUNCIÓN COMO MEDIO DE INTERCAMBIO Y DE PAGO.
¡EXCELENTE!